En qué consistía el trabajo
La llamada llegó un lunes de febrero: tras el temporal del fin de semana, un fragmento de la cornisa había caído a la acera de una calle peatonal del casco histórico de Allariz. Nadie resultó herido, pero la comunidad —tres viviendas y un bajo comercial— necesitaba dos cosas a la vez: eliminar el riesgo de inmediato y reparar la fachada de forma definitiva.
El edificio está dentro del conjunto histórico de la villa, así que cualquier intervención tenía que respetar los materiales originales: granito, morteros de cal y molduras labradas. Nada de cemento ni de soluciones "de urgencia" que luego hubiera que arrancar. El encargo incluía reconstruir 34 metros lineales de cornisa en la fachada principal y la lateral, reponer las molduras perdidas de los recercados de ventana, rejuntar los paños y proteger la piedra sin cambiar su aspecto.
Somos una empresa de trabajos verticales con base en Ourense y Allariz queda a 17 km, así que esa misma mañana teníamos a un equipo descolgándose desde la cubierta. Montar un andamio en una calle de apenas cuatro metros habría supuesto cortarla durante semanas, con licencia de ocupación incluida.
Cómo lo hicimos
Dividimos la obra en dos fases muy distintas: asegurar hoy y reparar bien después. Este fue el orden de trabajo:
- Asegurar el mismo día. Descuelgue desde cubierta, retirada controlada de todas las piezas sueltas y acotado puntual de la acera, con aviso a la Policía Local.
- Mapa de daños. Inspección pieza a pieza, con fotografías y medidas, para presentar la solicitud al Concello con la propuesta de intervención en el entorno protegido.
- Desmontaje numerado. Las piezas de cornisa con las juntas lavadas se desmontaron y numeraron para devolver cada una a su sitio exacto.
- Recolocación con cal. Asiento con mortero de cal hidráulica natural y anclajes de acero inoxidable ocultos.
- Molduras talladas in situ. Reconstrucción de los recercados perdidos con mortero de cal y plantillas sacadas de las molduras sanas.
- Rejuntado y protección. Rejuntado de los paños con cal y arena de granulometría similar a la original, y un hidrofugante transpirable en cornisas y vierteaguas.
El problema que apareció y cómo lo resolvimos
Al desmontar el tramo de esquina descubrimos la causa real del desprendimiento: dos piezas de cornisa estaban partidas por dentro. Las grapas de hierro con las que se ancló la cornisa hace décadas se habían oxidado; al oxidarse, el hierro aumenta de volumen y había reventado el granito desde el interior. Por fuera, la piedra parecía sana.
Teníamos dos opciones: sustituir esas piezas por piedra nueva —difícil de igualar en tono y textura, y con un permiso específico— o recuperar las originales. Elegimos recuperarlas: cosido interior con varillas de acero inoxidable y resina epoxi, y un sellado de la fractura con mortero de cal pigmentado que no se distingue a dos metros.
Como la causa estaba en las grapas, revisamos los 34 metros de cornisa y aparecieron once grapas de hierro más en distinto grado de corrosión. Las sustituimos todas por grapas inoxidables. Y un último imprevisto: las heladas de Allariz. La cal no debe aplicarse por debajo de 5 °C, así que concentramos el trabajo en las horas centrales del día y protegimos cada tramo recién rejuntado con arpillera húmeda.
Resultado y detalles que marcaron la diferencia
La cornisa se recuperó con sus piezas originales, sin un gramo de cemento y con un aspecto que mantiene la imagen del casco histórico. La calle siguió abierta durante toda la obra, salvo acotados puntuales bajo el tramo de trabajo de cada día.
- Informe final con fotos del antes y el después y un plano con la posición de cada grapa sustituida, útil para la próxima inspección del edificio.
- Garantía de la intervención entregada por escrito a la comunidad.
- Recomendación de revisión visual de la cornisa cada dos inviernos.
Si tu edificio está en la villa o en sus parroquias, en nuestra página de trabajos verticales en Allariz te contamos cómo organizamos allí las obras. Y si ya ves piezas sueltas en tu fachada, antes de nada lee qué hacer ante un desprendimiento de cornisa.