Si esta mañana ha aparecido un trozo de cornisa en la acera o una placa del aplacado se ha soltado junto al portal, lo primero es lo primero: que nadie pase por debajo. Después tocará averiguar por qué ha pasado, quién paga y cómo se arregla. En esta guía vamos en ese orden, que es el que funciona cuando el problema está a quince metros de altura y encima de una calle con gente.
Qué hacer hoy mismo: la primera hora
- Acotar la zona. Cinta, vallas o lo que haya a mano para cerrar el paso bajo la vertical del desprendimiento. Avisa a los vecinos para que no salgan a balcones ni terrazas de esa fachada.
- Llamar al 112 si hay riesgo inminente. Si quedan piezas colgando sobre la vía pública, bomberos y policía local pueden acordonar la calle y retirar de urgencia lo que esté a punto de caer.
- Documentar. Fotos de la pieza caída, del hueco en la fachada y de cualquier daño a coches o mobiliario, con la hora. Te harán falta para el seguro.
- Avisar al administrador y al seguro. La Ley de Contrato de Seguro da un plazo de siete días para comunicar el siniestro, salvo que la póliza fije uno mayor. Mejor hoy que el viernes.
- Pedir un saneado de urgencia. Lo que se ha caído casi nunca es lo único suelto. Hay que revisar el resto de la cornisa o del aplacado y retirar todo lo que no esté firme.
Lo que no conviene hacer: intentar quitar piezas desde un balcón con un palo o una escalera. Es exactamente así como ocurren los accidentes.
Por qué se caen cornisas y aplacados
Un desprendimiento casi nunca es repentino. Suele ser el final de un proceso de años que la humedad de Ourense acelera:
- Armaduras oxidadas. En cornisas y frentes de forjado de hormigón, el agua llega al acero, este se oxida, aumenta de volumen y revienta el recubrimiento desde dentro.
- Agua por la parte superior. Cornisas sin vierteaguas ni goterón que reciben toda la lluvia y la retienen.
- Hielo y deshielo. En los inviernos del interior de la provincia, el agua que se congela dentro de las fisuras las va abriendo cada temporada.
- Anclajes vencidos. En aplacados de piedra o cerámica, grapas oxidadas o morteros de agarre que han perdido adherencia.
Las señales previas suelen estar a la vista: manchas de óxido, fisuras paralelas al borde de la cornisa, trocitos de mortero en la acera o placas que suenan a hueco al golpearlas.
Quién es responsable: comunidad, vecino o seguro
La fachada, las cornisas, los aleros y, por regla general, los frentes de los balcones son elementos comunes, así que su conservación corresponde a la comunidad. Y el Código Civil es claro: el propietario de un edificio responde de los daños que cause su ruina, total o parcial, cuando se deba a la falta de las reparaciones necesarias. Es lo que pasó en una rehabilitación de cornisas en Allariz: unas grapas de hierro oxidadas que nadie había revisado en décadas acabaron partiendo la piedra.
| Qué se ha caído | A quién corresponde normalmente | ¿Lo cubre el seguro? |
|---|---|---|
| Trozo de cornisa o alero | Comunidad | La RC suele cubrir los daños a terceros; la reparación, normalmente no |
| Placa del aplacado | Comunidad | Igual que la cornisa |
| Canto o bajo de un balcón | En general la comunidad, según el título constitutivo | Depende de la póliza |
| Maceta o elemento de un vecino | El propietario de esa vivienda | Su seguro de hogar (RC) |
El seguro paga los daños que causa la cornisa al caer; casi nunca paga arreglar la cornisa. Y si había avisos previos sin atender, puede que discuta las dos cosas.
Ese es el punto delicado: si existía una inspección desfavorable o un requerimiento del Concello sin ejecutar, la aseguradora puede alegar falta de mantenimiento. Revisad la póliza con el administrador y guardad toda la documentación del siniestro.
Cuánto cuesta asegurar la fachada
Hay que distinguir entre eliminar el riesgo hoy y reparar para que no vuelva a pasar. Lo primero es rápido y relativamente barato; lo segundo se puede planificar con calma una vez la calle es segura.
| Medida | Para qué sirve | Precio orientativo |
|---|---|---|
| Saneado urgente por cuerda | Retirar lo suelto y revisar el resto | 300 – 900 € por actuación |
| Malla de protección anclada | Retener fragmentos mientras se decide la obra | 10 – 20 €/m² |
| Reparación de cornisa | Tratar armaduras y reconstruir el volumen | 60 – 150 €/ml |
| Reanclaje de aplacado | Fijar las placas con anclaje mecánico | 25 – 60 € por pieza |
Son precios sin IVA y varían con la altura, el acceso y el estado real del material. La gran diferencia de coste no está en la reparación, sino en cómo se llega a ella: para unos metros de cornisa, un andamio con licencia de ocupación de la vía pública puede costar más que la propia obra. Por eso los desprendimientos son uno de los trabajos más habituales en nuestro servicio de trabajos verticales y en altura en Ourense: llegamos el mismo día, saneamos colgados de la cuerda y la calle se puede reabrir en horas.
Cómo se repara bien una cornisa o un aplacado
Tapar el hueco con mortero y pintar encima dura uno o dos inviernos. Una reparación que aguante sigue este orden:
- Picado hasta material sano, dejando a la vista toda la armadura afectada.
- Limpieza y pasivado del acero con un inhibidor de corrosión para frenar el óxido.
- Mortero de reparación estructural (clases R3 o R4 de la norma UNE-EN 1504-3) para reconstruir el volumen original.
- Goterón o vierteaguas para que el agua no vuelva a correr por la cara inferior.
- Protección final hidrófuga o pintura transpirable.
En los aplacados se retiran las piezas sueltas, se reponen las rotas y se fijan con anclajes mecánicos de acero inoxidable antes de sellar las juntas. Si la cornisa presenta además fisuras en el muro, conviene revisar si están activas: lo explicamos en la guía sobre grietas peligrosas en la fachada.
Si se os ha caído algo de la fachada o veis piezas a punto de soltarse, pide presupuesto y mándanos fotos: valoramos la urgencia el mismo día y os damos un precio cerrado para el saneado y otro para la reparación definitiva.