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Verticalero reparando el entorno de una ventana colgado por cuerda

¿Qué es un vierteaguas? Para qué sirve, tipos y cómo evitar humedades en ventanas

Verticalero reparando el entorno de una ventana colgado por cuerda

Un vierteaguas es la pieza que remata la parte inferior exterior de una ventana: una especie de repisa con pendiente hacia fuera que recoge el agua que escurre por el cristal y la carpintería y la lanza lejos de la fachada. Parece un detalle menor, pero cuando falla aparecen dos problemas muy reconocibles: chorreones negros bajo las ventanas por fuera y humedad bajo el alféizar por dentro.

En esta guía vemos para qué sirve exactamente, cómo debe ser uno bien hecho, qué materiales hay y cómo se repara cuando empieza a dar guerra.

Para qué sirve un vierteaguas

  • Evacuar el agua que baja por la ventana sin que toque el muro.
  • Proteger el encuentro entre la carpintería y la fachada, uno de los puntos por donde más agua entra en un edificio.
  • Evitar manchas y chorreones que ensucian la fachada y favorecen el verdín.

En Galicia, con lluvia frecuente y mucho viento, la ventana es uno de los puntos que más agua recibe de toda la fachada. Un vierteaguas que funciona bien alarga la vida de la pintura, del revestimiento y de la propia carpintería, y evita reparaciones interiores que suelen costar bastante más que la pieza.

No hay que confundirlo con otras piezas parecidas:

PiezaDónde vaFunción
VierteaguasBase exterior de ventanas y puertasExpulsar el agua lejos de la fachada
AlféizarParte inferior del hueco, dentro o fueraRemate del hueco; por fuera suele hacer de vierteaguas
AlbardillaCoronación de muros, petos y vallasProteger la parte superior del muro

Las partes de un buen vierteaguas

  • Pendiente hacia el exterior, clara y continua. Como referencia, no menos de un 5-10 %; si el agua se queda quieta, acaba entrando.
  • Vuelo: debe sobresalir del plano de la fachada, normalmente entre 2 y 4 cm, para que el agua caiga separada del muro.
  • Goterón: una ranura o resalte en la cara inferior del vuelo que corta el recorrido del agua y la obliga a caer. Sin goterón, el agua «se da la vuelta» por debajo y resbala por la fachada.
  • Remates laterales levantados en los extremos, para que el agua no se escape por los lados del hueco.
  • Encuentro con la carpintería: el vierteaguas entra bajo el perfil inferior de la ventana y se sella con una junta elástica.
El goterón es la parte más pequeña del vierteaguas y la que más se olvida. Una mano de pintura mal dada puede cegarlo y convertir una pieza perfecta en una fábrica de manchas.

Tipos y materiales

MaterialVentajasInconvenientes
Granito y piedra naturalMuy duradero, propio de la arquitectura gallegaPesado; las juntas entre piezas necesitan revisión
Piedra artificialPiezas a medida, con goterón de fábricaPuede fisurarse si el asiento es malo
CerámicaEstética tradicional, económicaMuchas juntas, más puntos débiles
Aluminio lacadoLigero, ideal en rehabilitación: se coloca sobre el existenteRequiere buen sellado en extremos
Zinc o cobreMuy durables, aptos para patrimonioMano de obra especializada
Técnico descolgado por cuerda junto a las ventanas de una fachada

En un edificio de varias plantas, revisar los vierteaguas uno a uno desde la calle es imposible: hay que verlos de cerca para detectar juntas abiertas y goterones cegados.

Cómo se coloca un vierteaguas nuevo

Un buen material mal colocado falla igual que uno malo. El orden de trabajo correcto es este:

  1. Preparar el asiento con la pendiente ya formada, limpio y sin restos sueltos.
  2. Colocar una lámina impermeable bajo el vierteaguas, que suba unos centímetros por los laterales y por detrás: si algún día falla el sellado, el agua no llega al muro.
  3. Asentar la pieza con mortero o adhesivo adecuado, comprobando que la pendiente sigue hacia fuera en toda su longitud.
  4. Encajar la pieza bajo la carpintería, nunca por encima del perfil inferior de la ventana.
  5. Sellar juntas y encuentros con masilla elástica, sin tapar el goterón.

Cuando se cambian las ventanas, es el momento perfecto para revisar o renovar los vierteaguas: la pieza nueva y la carpintería quedan resueltas juntas.

Señales de que tu vierteaguas está fallando

  • Chorreones oscuros que bajan desde las esquinas de la ventana, los típicos «bigotes».
  • Humedad o moho bajo la ventana por dentro, que empeora con lluvia de viento.
  • Pintura descascarillada en el alféizar o justo debajo.
  • Juntas abiertas entre piezas o entre el vierteaguas y la carpintería.
  • Pendiente hacia dentro o piezas rotas tras un golpe o una helada.

Cómo se repara o se sustituye

  1. Inspección de cerca de cada vierteaguas: pendiente, juntas, goterón y sellado.
  2. Limpieza de suciedad, verdín y restos de sellados viejos.
  3. Reapertura del goterón si la pintura lo ha cegado.
  4. Sellado de juntas con masilla elástica de calidad para exterior.
  5. Corrección de pendiente o colocación de un vierteaguas de aluminio sobrepuesto cuando la pieza está dañada.
  6. Sellado del encuentro con la carpintería y remate con la fachada.

En un bloque con decenas de ventanas, lo eficiente es hacerlo todo en una sola intervención y desde la cuerda. Un equipo de verticaleros de Ourense revisa y sella los vierteaguas de una fachada completa en pocas jornadas, sin andamio y sin entrar en las viviendas.

Un caso: remates en una fachada de seis plantas

En la pintura de una fachada de seis plantas en O Carballiño, el repintado incluyó el remate de vierteaguas y encuentros con la carpintería. Limpiamos y sellamos cada pieza antes de pintar, y cuidamos que el revestimiento nuevo no cegara los goterones: es el detalle que decide si, en dos años, la fachada sigue limpia bajo las ventanas o vuelve a tener «bigotes».

Mantenimiento sencillo

  • Revisar los sellados cada pocos años, sobre todo en las fachadas más expuestas a la lluvia.
  • Comprobar los goterones después de cualquier repintado.
  • Limpiar el verdín en las caras norte, donde más dura la humedad.
  • Revisar tras cada temporal fuerte que ninguna pieza se haya movido o fisurado con el viento o las heladas.

Un vierteaguas bien colocado y revisado de vez en cuando protege la ventana, el muro y la pintura durante décadas. Uno descuidado es, muchas veces, el origen de esa humedad bajo la ventana que nadie sabe explicar.

Antón Meixide, autor de la guía

Antón Meixide · Jefe de equipo de verticaleros

15 años en trabajos verticales. Escribe las guías del blog con lo aprendido en más de 480 intervenciones en Ourense, Galicia y el noroeste. Ver su perfil y todas sus guías

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