En qué consistía el trabajo
La fachada de este edificio de O Carballiño se había pintado por última vez hacía unos quince años con una pintura plástica convencional. El resultado estaba a la vista: ampollas, desconchones, un cuarteo fino en todo el mortero monocapa y manchas de verdín en el patio interior, orientado al norte.
La comunidad ya tenía un presupuesto con andamio: cinco semanas de obra con las ventanas cubiertas por malla. Lo que nos pidieron fue repintar sin perder luz ni intimidad durante más de un mes y con una pintura que no volviera a fallar a los pocos inviernos.
Era una obra en altura sin elementos estructurales, justo lo que resolvemos a diario como equipo de trabajos verticales de la provincia de Ourense. Nuestra base está a 22 km, así que el equipo iba y volvía cada día.
Cómo lo hicimos
Trabajamos por paños verticales de metro y medio de ancho, de arriba abajo, avisando cada mañana a los vecinos del paño del día para que cerraran las ventanas solo esas horas.
- Hidrolimpieza a baja presión de toda la superficie y biocida en el patio para eliminar el verdín de raíz.
- Retirada de la pintura mal adherida y de las ampollas, hasta llegar a soporte firme.
- Apertura y sellado de fisuras con masilla elástica, para que no reaparecieran bajo la pintura nueva.
- Fondo fijador para consolidar el monocapa y igualar la absorción.
- Revestimiento elástico en dos manos, capaz de puentear las microfisuras que el edificio seguirá teniendo con los cambios de temperatura.
- Remates de vierteaguas, barandillas y encuentros con la carpintería.
El problema que apareció y cómo lo resolvimos
En el patio interior, las primeras mediciones dieron entre un 7 y un 9 % de humedad en las plantas bajas, cuando para pintar con garantías el soporte debe estar por debajo del 5 %. La causa no era solo la orientación norte: una bajante de PVC con una junta rota empapaba uno de los paños cada vez que llovía.
Sustituimos ese tramo de bajante antes de seguir y reordenamos la obra: primero la fachada principal y el patio al final, lo que dio seis días de secado extra. Medimos la humedad cada mañana y no se pintó un solo metro del patio hasta bajar del límite.
Hubo un segundo detalle, menos técnico: la comunidad dudaba entre dos tonos. Aplicamos muestras de un metro cuadrado en la propia fachada para verlas con la luz de la mañana y de la tarde, y la decisión se tomó en una reunión de diez minutos.
Resultado y detalles que marcaron la diferencia
La obra se terminó en 11 jornadas. Ningún vecino perdió luz, la acera solo se acotó bajo el paño de cada día y el coste quedó claramente por debajo del presupuesto con andamio que tenía la comunidad.
- Fisuras selladas antes de pintar: el revestimiento no tiene que "tapar" nada, solo proteger.
- Bajante del patio reparada, la causa real de la humedad de las plantas bajas.
- Informe con fotos del antes y el después y garantía por escrito.
Si tu edificio está en la comarca do Carballiño, en la página de trabajos verticales en O Carballiño te contamos cómo trabajamos allí. Y si estás eligiendo producto, repasa qué pintura elegir para una fachada en clima húmedo.