Manchas que suben desde el suelo hasta medio metro o un metro, pintura que se abomba en el zócalo, un polvo blanco que reaparece por mucho que limpies y ese olor a cerrado que no se va. En las casas de piedra de Ourense es un cuadro muy conocido: humedad por capilaridad. El agua del terreno sube por los poros de la piedra y por las juntas del muro, igual que sube por un terrón de azúcar mojado.
La buena noticia es que casi siempre tiene solución, y muchas veces la primera parte del arreglo consiste en quitar lo que se hizo mal en reformas anteriores.
Cómo reconocer la humedad por capilaridad
- Una franja de humedad desde el suelo, con el borde superior irregular y a una altura parecida en toda la pared.
- Salitre: eflorescencias blancas que aparecen al secarse el agua y dejar las sales en la superficie.
- Enlucidos y pinturas que se desmoronan en la parte baja, mientras el resto de la pared está bien.
- Empeora en invierno y tras semanas de lluvia, cuando el terreno está saturado.
- Afecta sobre todo a muros en contacto con el terreno: fachadas a nivel de calle y medianeras.
No toda mancha baja es capilaridad. Esta tabla ayuda a no equivocarse de enemigo:
| Tipo de humedad | Dónde aparece | Pista clave |
|---|---|---|
| Capilaridad | Parte baja de los muros | Franja uniforme desde el suelo y salitre |
| Filtración | Cualquier altura, cerca de huecos o cubierta | Empeora justo después de llover |
| Condensación | Esquinas frías, techos, detrás de muebles | Moho negro y cristales empañados |
Por qué las casas de piedra la sufren tanto
Las casas tradicionales se construyeron sin barrera antihumedad, y durante siglos funcionaron porque el muro se mojaba y se secaba con la misma facilidad. Las juntas de barro o cal y la piedra vista dejaban salir el vapor. El problema llega con los cambios recientes:
- Enfoscados de cemento en el zócalo o en todo el muro, que impiden que la piedra transpire.
- Pinturas plásticas por dentro y por fuera, que actúan como un chubasquero al revés.
- Aceras y patios de hormigón pegados al muro, que no dejan evaporar el agua del terreno.
- Calles elevadas respecto a la planta baja, que dejan el arranque del muro enterrado.
A eso se suma el clima: en el interior de Ourense, inviernos largos y húmedos con nieblas que apenas dejan secar los muros orientados al norte. El resultado es un muro que recibe más agua de la que es capaz de evaporar, año tras año.
Un muro de piedra no tiene que estar seco: tiene que poder secarse. Cuando se le cierra la salida, el agua sube más alto buscando por dónde evaporar.
Cómo se hace un buen diagnóstico
Antes de gastar un euro conviene confirmar que el problema es capilaridad y medir hasta dónde llega. Un diagnóstico serio incluye:
- Mediciones de humedad a distintas alturas del muro, para dibujar el mapa de la franja húmeda.
- Revisión de las sales: su presencia y su altura indican hasta dónde sube el agua y si hará falta un revoco de saneamiento.
- Inspección del exterior: cota del terreno o de la acera, pavimentos pegados al muro, canalones y bajantes que vierten junto a la casa.
- Comprobación de los revestimientos: si hay cemento o pintura plástica, ahí suele estar buena parte del problema.
Lo ideal es medir en invierno o tras un periodo de lluvias, cuando el muro muestra su peor cara. Un diagnóstico hecho en agosto puede quedarse corto.
Soluciones que funcionan, y en qué orden
- Alejar el agua del muro. Canalones y bajantes que viertan lejos de la casa, pendientes del terreno hacia fuera y, si hace falta, un drenaje perimetral.
- Devolver la transpiración. Picar los enfoscados de cemento, rejuntar con mortero de cal y retirar pinturas plásticas.
- Ventilar el arranque. Cámaras bufas o forjados sanitarios ventilados en el suelo. En Ourense, una de las provincias con más radón de España, ventilar bajo la vivienda tiene además un beneficio de salud.
- Barrera química por inyección. Productos a base de siloxanos inyectados en la base del muro. En mampostería irregular se inyecta por las juntas, y su eficacia depende mucho de una buena ejecución.
- Revocos de saneamiento. Morteros macroporosos que alojan las sales sin desprenderse, para las zonas más castigadas.
Otros sistemas, como la electroósmosis, tienen resultados irregulares y conviene valorarlos solo con un diagnóstico serio previo.
En muros altos, el agua de lluvia que entra por juntas lavadas se suma a la que sube del terreno: por eso el rejuntado de toda la fachada forma parte de la solución.
Lo que nunca deberías hacer
- Enfoscar con cemento para «tapar» la humedad: la empuja más arriba.
- Usar un hidrofugante como remedio contra la capilaridad: protege de la lluvia, no del agua que sube del suelo.
- Forrar con pladur sin ventilación: esconde el problema y cría moho detrás.
- Confiar solo en un deshumidificador: alivia el ambiente, pero no corta el origen.
¿Y la parte alta de la fachada?
Muchas casas de piedra sufren a la vez capilaridad abajo y entrada de lluvia arriba, por juntas abiertas, canalones que rebosan o cornisas sin vierteaguas. Esa parte se resuelve en altura: rejuntado con cal, revisión de canalones y un hidrofugante transpirable frente a la lluvia de viento. Es un trabajo habitual para una empresa de trabajos en altura en Ourense, porque se hace desde la cuerda sin andamiar toda la casa.
Un caso cercano: granito, cal y nada de cemento
En la rehabilitación de una fachada de granito en Allariz aplicamos el mismo principio: rejuntado con cal hidráulica natural, cero cemento y un hidrofugante transpirable solo en cornisas y vierteaguas. El muro queda protegido de la lluvia pero sigue respirando, que es justo lo que necesita una casa de piedra para mantenerse sana.
Si en tu casa ves una franja de humedad desde el suelo, el primer paso no es comprar un producto: es entender por dónde entra y por dónde no puede salir el agua. Con ese diagnóstico, la solución suele ser más sencilla y barata de lo que parece.