Un canalón oculto es el que recoge el agua de la cubierta y la lleva a las bajantes sin verse desde la calle: va integrado en el alero, embutido en la cornisa o escondido detrás de un peto. Es la solución habitual en edificios con cornisa, en cascos históricos y en arquitectura moderna de líneas limpias.
Su gran ventaja es estética. Su gran riesgo, que si falla, el agua no cae a la calle: entra en el edificio. Por eso su instalación y su mantenimiento son más exigentes que los de un canalón visto. Te explicamos cómo es, cómo se instala bien y qué revisar para que no dé problemas.
Qué es exactamente un canalón oculto
El canalón visto se cuelga del alero con ganchos y queda a la vista. El oculto, en cambio, forma parte de la propia cubierta o de la fachada. Hay cuatro tipos principales:
- Canalón tras peto: en cubiertas con antepecho, el agua corre por un canal entre el faldón y el peto hasta las bajantes.
- Canalón embebido en cornisa o alero: se forma un cajeado en el vuelo de la cubierta y el canalón queda dentro.
- Canalón de limahoya o entre faldones: recoge el agua donde se encuentran dos aguas o entre dos edificios.
- Canalón con frente decorativo: un canalón convencional tapado por un perfil o moldura.
Materiales: cuál elegir
| Material | Durabilidad | Ventajas | A tener en cuenta |
|---|---|---|---|
| Zinc-titanio | Muy alta | Se suelda, se adapta a cualquier forma | Necesita juntas de dilatación |
| Cobre | Muy alta | Noble, ideal en patrimonio | Precio elevado |
| Acero prelacado | Media-alta | Económico y resistente | Cuidar cortes y uniones frente a la corrosión |
| Aluminio | Alta | Ligero, sin corrosión | Uniones selladas, no soldadas |
| Impermeabilización in situ | Media-alta | Se adapta a canales de obra | Depende mucho de la ejecución |
Cómo se instala un canalón oculto, paso a paso
- Dimensionado. La sección se calcula según la superficie de cubierta que desagua y la intensidad de lluvia de la zona, con las tablas del Código Técnico (DB HS 5).
- Pendiente. El mínimo reglamentario para canalones es del 0,5 %, pero en un canalón oculto conviene más, para que el agua no se quede quieta.
- Soporte continuo. Un cajeado o tablero firme que sostenga el canalón en toda su longitud, sin flechas ni puntos bajos.
- Lámina de seguridad. Una impermeabilización bajo el canalón, como segunda línea de defensa si algún día falla una unión.
- Colocación y juntas de dilatación, sobre todo en metal, para que los cambios de temperatura no abran las uniones.
- Embocaduras a bajantes con rejillas que retengan hojas y sedimentos.
- Rebosadero de emergencia: una salida al exterior por encima del nivel normal del agua. Si una bajante se atasca, el agua sale por ahí y no hacia dentro.
- Remates bajo teja o pizarra y prueba de agua antes de dar la obra por terminada.
Un canalón visto que rebosa moja la fachada; un canalón oculto que rebosa moja el interior. Por eso el rebosadero no es un extra: es parte del canalón.
Ventajas e inconvenientes
- A favor: estética limpia, protección frente a golpes, compatible con normativas de cascos históricos y mayor capacidad si está bien dimensionado. Además, al no tener ganchos a la vista, no sufre con la nieve ni con las escaleras apoyadas durante otras reparaciones.
- En contra: instalación más cara, averías que se notan dentro del edificio, limpieza más difícil y reparaciones que exigen acceso a la cubierta.
La mayoría de las averías de un canalón oculto se detectan antes en el techo del último piso que en el propio canalón: por eso conviene revisarlo aunque «no se vea nada».
Las averías típicas y cómo se reparan
- Uniones abiertas por dilataciones o soldaduras envejecidas: se resueldan o se sellan con sistemas compatibles.
- Embocaduras atascadas por hojas y musgo: limpieza y rejillas nuevas.
- Contrapendientes que dejan charcos: se recalza el soporte o se rehace el tramo.
- Corrosión en canalones de acero: tratamiento o forro interior con lámina o membrana líquida.
- Remates cortos bajo la teja: el agua salta el canalón y cae por detrás.
Casi todas estas reparaciones se hacen desde la cubierta o descolgándose por la fachada, sin andamio. Son intervenciones habituales en nuestros trabajos en cubiertas por cuerda en Ourense, donde lo normal es revisar, reparar y probar con agua en la misma visita.
Un caso parecido: el encuentro con el peto
En la impermeabilización de una cubierta plana en Verín, el agua entraba por dos sumideros con la unión despegada y por un remate que subía solo 5 cm por el peto. Son exactamente los mismos puntos débiles de un canalón tras peto: la embocadura y el encuentro con el muro. Se resolvió con refuerzo armado en los encuentros y sumideros nuevos unidos a la membrana.
¿Canalón oculto o visto? Cuándo compensa cada uno
No siempre merece la pena esconder el canalón. Estas son las situaciones en las que cada opción suele ser la más sensata:
- Elige canalón oculto si el edificio tiene cornisa o peto, si está en un casco histórico que lo exige o si la estética es prioritaria y puedes garantizar su mantenimiento.
- Elige canalón visto si buscas el menor coste, una reparación sencilla y la máxima tranquilidad: cuando falla, el agua cae fuera y el problema se ve a simple vista.
- En rehabilitación, muchas veces lo más eficaz es mantener el canalón oculto existente y forrarlo por dentro con una lámina o membrana nueva, en lugar de desmontar la cornisa.
En cualquier caso, la decisión debería tomarse después de revisar la cubierta: el estado del soporte, las pendientes y el número de bajantes pesan más que el gusto.
Mantenimiento: lo mínimo cada año
- Limpieza en otoño y, si hay árboles cerca, también en primavera.
- Revisión de embocaduras y rejillas.
- Prueba con agua para comprobar que desagua sin charcos.
- Comprobar el rebosadero y el estado de las juntas.
Un canalón oculto bien instalado y revisado cada año dura décadas. Uno olvidado suele avisar con una mancha en el techo justo en el peor momento: en mitad de un temporal.